14 - Jean Echenoz
*Cuando comencé a trabajar en el quiosco de los helados, en el aparador donde guardamos los mandiles, me encontré con este libro; junto a él, decenas de recortes de periódicos con noticias que ya iré relatando. Pregunté a Ángeles (mi jefa) por su propietario y me dijo que era del anterior dependiente. Le telefoneé para comunicarle el olvido y me dijo que pasaría a por él cuando volviera de un viaje, que no dudara en leerlo ya que tenía en mis manos una novela magistral escrita por un francés cuyo nombre se estaba barajando como uno de los candidatos a optar al Premio Nobel de Literatura. Siempre he sido reticente ante la concesión de determinados premios, pero con esas expectativas y aunque el autor aún no me sonaba, tan pronto llegué a casa me puse con él. Sus 98 páginas, agrupadas en 15 cortos capítulos donde me dijeron que no sobraba ni una coma, eran estímulo suficiente. A medida que avanzaba en la lectura fui corroborando que no es el típico superventas que te seduce ...