Mi nombre escrito en la puerta de un váter ~ Paz Castelló

«─No conozco a nadie con una vida más aburrida que la suya. Si no fuera porque a veces se va de putas, ese tipo sería el más triste del universo.»

Sin ahondar en detalles, esta podría ser una definición más que aceptable de la vida de Mauro Santos, uno de los dos protagonistas principales de «Mi nombre escrito en la puerta de un váter», la segunda novela que publica la alicantina Paz Castelló.  
Mauro es un escritor frustrado, desdeñado por las editoriales, que subsiste gracias a la pequeña librería que regenta en los bajos de su casa. Acaba de morir su padre, al que sufrió durante muchos años, y ahora vive solo con su loro, quien no para de recordarle algunas de las frases escuchadas al viejo: «¡Mauro! ¡Inútil! ¡Eres un inútil!».

Próxima a su casa vive Olvido, de quien lleva enamorado (y no correspondido) toda la vida, y la hija de esta, Cristina, cuya infantil inocencia otorga un halo de luz a su triste vida. En la acera contraria, Germán Latorre, uno de los rostros más populares de la televisión, ha sabido mantenerse en el candelero supliendo su escaso intelecto con su gran atractivo físico (ya en decadencia), haciendo suyo eso de «donde esté un listo que se quiten los inteligentes». Ambas vidas se entrecruzan cuando Mauro decide vender a Germán dos de las novelas que le habían rechazado las editoriales, comprometiéndose a escribir para él otras dos. Cuando se publican las dos primeras, bajo el nombre de la estrella mediática, el éxito editorial es inminente, convirtiéndose en superventas con recaudaciones millonarias, siendo además ponderadas por la crítica internacional; este último hecho hace que Mauro decida romper el pacto, poniendo así en peligro la carrera literaria del famoso, que amparado por el prestigio social que le ha dado su nueva profesión de escritor, está pensando en retirarse de la tele. Por si esta situación creara poca tensión entre ambos, Mauro es seleccionado para concursar en un programa que busca nuevos talentos literarios en la misma cadena de televisión donde el poderoso Germán trabaja. Abróchense los cinturones….

«Atravesó los pasillos de la televisión acompañado de la joven azafata, que sonreía todo el tiempo. Tuvo la sensación de estar caminando por las tripas del monstruo.»

Paz Castelló nos adentra por las cloacas de grandes medios de comunicación, propietarios de grupos editoriales, televisiones y periódicos, dejando al descubierto su falta de ética profesional, así como las argucias que emplean para mover sus engranajes en la dirección que les interesa en cada momento.

«¿Presunción de inocencia? M aquello che dici! ¡Esto es la televisión, no un juzgado!»

Una novela atrevida sobre la ridiculez de la fama y el vacío del dinero, que si bien mantiene el misterio hasta el final, es en su parte central donde nos dejará noqueados, con un golpe de efecto fulminante donde la autora reinventa la novela, dando una vuelta de tuerca al argumento. La policía ha de tomar cartas en el asunto, y lo que había sido una mezcolanza de amores y peligros manifiestos, se convierte en un ajusticiamiento en toda regla, y es que, sabía lo que se traía entre manos quien escribió esta frase en la puerta de un váter: «El día que encontré el camino que la vida me había marcado, entendí que ya para entonces yo mismo había sido capaz de construirme otro.».


► Reseña publicada originalmente en la web especializada en Novela Negra: SomNegra



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